07 noviembre 2009

París, mon amour

estos días en París fueron de locura. Y todavía nos queda mañana. Fue muy alucinante estar en esos lugares que muchos de los escritores que leí en mi vida nombran en sus libros más famosos mientras yo, al otro lado de la página, imagino cómo son. Gracias a Pupi tuve el gusto y el placer de conocerlos. Les puedo asegurar que caminar por el Bv. Saint Germain Des Pré y la ille de Saint Louis a orillas del Senna me conmovió hasta los huesos. Comenzamos el itinerario en la Brasserie Lipp, bar-restaurante muy distinguido estilo antiguo ubicado justo enfrente de la iglesia de Saint Germain, la más antigua de la ciudad (Pupi busca candidata para casarse ahí). En pleno Bv. Saint Germain y frente a de Lipp están el Bar de las Flores y el Café los Dos Chinos, frecuentados anteriormente por escritores como Simonne de Bovoire y Jean Paul Sartre. Un café en cualquiera de esos lugares no cuesta menos de €3.50, uds saquen la cuenta. De allí caminamos por el boulevard pasando por los mejores locales de marcas, galerías de arte y librerías. Bordeando el Senna cruzamos el Pont Saint Philippe y entramos a la ille de Saint Louis, un pequeño barrio elegante que concentra en tan sólo 3 o 4 cuadras una de las mejores heladerías del mundo, bares exquisitos y lugares mágicos escondidos. Ahí conocimos a Geoffrey y a Christoff, dos chicos que tenían un puesto de ostras en la calle que nos invitaron a probarlas. Ese fue mi bautismo "ostreril" y me dejó alocada. Por supuesto, los invitamos una copa y la charla nos llevó a conocer a dos personas increíbles. Quedamos en volver a vernos si volvíamos por allí y resultó que ni bien dejamos el bar volvimos a buscar un paquete que, aún estaba intacto, y nos encontramos con los chicos a punto de irse. Nos ofrecieron acercarnos hasta el metro y así nos ligamos un paseíto en camioneta por las calles nocturnas de París. Rematamos la noche de película perdidos bajo tierra intentando enganchar la combinación correcta del metro que nos llevara al hotel y cuando salimos una caminata bajo la lluvia helada. Hoy fuimos hasta la Tour Eiffel viajando en bus hasta el Bv. Raspail, uno de los más bonitos, donde se encuentra la famosa Alianza Francesa y la Ecole Des Hautes Etudes en Sciences Sociales (ahi estudió el Pupi). Nos perdimos por callecitas divinas admirados de los imponentes edificios del estado, los barcitos y cafés soñados, las panaderías que parecen boutiques de delicatessen (en una me comí una tartita de nueces confitadas) hasta llegar a la grande de Francia, la tour Eiffel, donde los turistas intentan sacarse LA foto histórica en 180 poses y tomas diferentes. Como no podíamos ser menos, nos sacamos un par de fotillos y huimos. Hacía mucho frío y la densidad de turistas era insoportable. Existen otras versiones de la ciudad sólo que cada cual arma su propio recorrido. Pero está bueno conocerlo todo, lo clásico, lo típico y lo inusual. Por suerte, Pupi es experto en eso del guía turístico y me lleva a los mejores lugares que pocos visitan y también a los que todos van. En el camino de vuelta encontramos un bar de tapas español y José Maria de Extremadura, su dueño, nos ofreció un excelente vino de reserva y un platillo del mejor jamón serrano pata negra que era para morirse de gusto. Ahí conocimos a dos americanas y un americano muy divertidos y, claro, nos quedamos charland y haciendo un poco de escandalete. Es que aquí es muy fácil hacerse amigos y ponerse a charlar enseguida porque el clima festivo es moneda corriente. Ya de vuelta tomamos el tranvía y de paso nos encontramos con Martín, un argentino con un curioso parecido a Fito Paez en los '80 que nos dió unas indicaciones. Siempre hay un argentino por ahí o alguien buena onda que te da una mano. verdaderamente quedé impresionada de lo imponente que es esta ciudad. Si tuviera que resumirla diría, sin pretensiones de originalidad, que es un encanto irresistible. Su arquitectura antigua mezclada con estilos modernos, su moda, sus bares y cafés, la amabilidad alegre de su gente, sus personajes callejeros, sus historias infinitas y esa magia que te atrapa para siempre. Estoy segura de que quiero volver aquí a leer otra versión, como la Rayuela de Cortázar, a deslumbrarme como si fuera la primera vez. Ce' fini du report. Bon Soir. en breve subiré las fotos y las que prometí antes. Excuse-moi por mi francés rudimentario. pd: en este momento estamos mirando una película de suspenso en Canal Arte, una fusión Francesa Alemana, de lo mejor que tiene la televión europea.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

"...a Paris ella se fué..."
en realidad el que esta "cantando" Manuelita soy yo.

Churu

L.A dijo...

CHURU: mon amour, no desesperes. Al final alguna vez volvió Manuelita? en fin, yo sé que en algún momento vuelvo y basta de canciones.

Martin dijo...

Estoy seguro que adornaste en Paris, te falta un paseo por la aulas de la Alianace Francesa, pero se entiende. Yo fuí con una beca de ellos hace 5 años.
Quiero ver mas fotos tuyas, esa del Molino holandés me dejó ahí....